Después de haber machacado a Elena con las leyes de Mendel sobre los genes dominantes y los recesivos, los guisantitos y las abejas, llegué a conseguir que entendiese que teniendo los ojos azules papá y mamá, el bebé tenía que tenerlos también azules. Al principio todos dudaban de que mamá hubiera sido buena, porque la niña tenía los ojos grises. Y aun cuando ya los tenía un poco azules, las fotos sólo disturbaban la realidad oscureciendolos.
Pues bueno, por fin he podido recopilar pruebas de que la mamá fué obediente y tuvo un bebé con unos preciosos ojitos azules. Eso indica que, efectivamente, el papá tiene los ojos azules y ahora sólo queda descubrir quién es él ;-)
Ineludible frase babosa final: En cualquier caso, estoy tan orgulloso de tener una niña tan buena y tan guapa!!
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